por Alf Noriega
Han pasado casi dos años desde que Disney adquirió Lucasfilm y con ello los derechos de la franquicia más famosa del cine: Star Wars. Desde entonces una ola de nuevos materiales, mercancías y proyectos se han ido destapando, convirtiendo a la ya multimillonaria y explotada saga en un producto por siempre actual, por siempre querido. Por siempre, Star Wars.
Habrá, como en todo fenómeno de tal magnitud en la cultura pop, detractores y amantes de ambas trilogías (la primera, “la original”, iniciada en 1977 y culminada en 1984, y la segunda –la cual trajo de vuelta al mundo la saga con precuelas- de 1999 a 2005), y si bien todas esas historias de tropas imperiales, soldados rebeldes y caballeros Jedi han ido cambiando con el tiempo, la franquicia ha tenido control en mantener el interés de todas las generaciones que han disfrutado de las aventuras que suceden en una Galaxia muy, muy lejana.
Esto es evidente con la serie Star Wars: The Clone Wars. Estrenada en 2007 con un filme animado, y que recibió críticas mayormente negativas. A pesar de ello la serie supo levantarse temporada tras temporada mostrando historias complejas de acción bélica sin precedentes en la animación digital; con un estilo propio y nuevos recursos en cada episodio. The Clone Wars se convirtió rápidamente en un proyecto alabado por chicos y grandes.
A principios de este año, tras la conclusión de esta serie animada y con Disney detrás del proyecto STAR WARS (sí, con mayúsculas), llegó a la pantalla chica Star Wars Rebels, de la misma manera que su antecesora: con una película.
La historia comienza con Ezra, el cual es un espectador que termina convirtiéndose en el protagónico de la historia. Se habla a sí mismo durante el inicio, lo cual es, para el transcurrir de esta aventura, una función necesaria. Star Wars Rebels se hace para la audiencia del canal de televisión Disney XD, por supuesto, pero también está hecha para resonar en los viejos fans de Star Wars, por lo tanto Ezra se ve obligado a pensar en voz alta para explicar al público ajeno a la saga lo que el fan de Star Wars seguramente dará por sentado.
El inicio de Star Wars Rebels establece una familia: los primeros pasos en la construcción de una vida nueva después de la destrucción de la pasada. Ezra Bridger es un huérfano que puede sentir La Fuerza a pesar de no conocer lo que eso es. Él se encuentra a un hombre que le introduce en una familia de personajes que lo pondrán a prueba para convertirlo en una mejor persona. Desde este punto, Star Wars Rebels se mantiene por sí sola.
El espectador puede nunca haber visto nada de Star Wars y comenzar su aventura con esta serie cuando siga Ezra Bridger en su primera aventura hacia una Galaxia desconocida, tal como lo hiciera el joven granjero Skywalker con el ermitaño Kenobi en Tatooine allá en 1977 (20 años en el futuro, dentro del canon de la serie).
Fragmentos de las persecuciones espaciales recuerdan a El imperio contraataca (Kershner, 1980). Los ataques de stormtroopers recuerdan más bien a esos soldados de asalto imperial de las cintas originales en vez de los avanzados soldados clon de las precuelas. El hostigamiento imperial, que expresa al máximo enemigo de la serie, recuerda cuán feroz era en la cumbre de su poder antes de su caída. La frescura de los diálogos y las escenas de acción llevan un perfecto equilibrio narrativo entre ambas trilogías, lo cual demuestra que no hay una manera correcta de hacer una historia de Star Wars; ese es el genio de Star Wars Rebels: se centra en los personajes y se las arregla para contar la historia de la Galaxia después de la formación del imperio a partir de Ezra, el cual es traído al espectador de una manera clásica y novedosa. De esta manera, Star Wars Rebels atrapa a la audiencia en los primeros 5 minutos.
Después de tratar de robar una carga imperial a la tripulación de El Fantasma (nave de los protagonistas), Ezra se une a ellos e incluso termina ayudándoles a salvar a un grupo de wookiees cautivos en las Minas de Kessel, algo que hemos oído hablar en la saga, pero nunca hemos visto antes. Excelente recurso para atrapar momentáneamente al fan más renuente de la “Nueva Star Wars”: la aventura contiene acción sin parar, apenas dándole oportunidad al espectador de recuperar el aliento. Existe un claro equilibrio entre lo nuevo y lo viejo. Conforme la acción avanza se empieza a profundizar en los vínculos emocionales entre los personajes que están formando esta nueva familia de aventureros y afortunadamente todas las conexiones entre los personajes se trabajan de forma divertida y verosímil en la pantalla.
Esto le da a los personaje una sensibilidad que no hemos visto en Star Wars tan abiertamente. De hecho, esa es la parte interesante de la serie: los protagonistas están dañados, heridos, producto del Imperio. Pero a diferencia de los modelos que hemos visto en Star Wars antes, esto es un factor positivo. Rápidamente el espectador se percata de que cosas malas le han sucedido al equipo y entiende por qué los personajes emprenden sus misiones. Significa que cuando llevan a cabo cualquier misión rebelde, no importa cuán peligrosa y letal esta sea, es personal. A veces, en The Clone Wars el espectador se preguntaba por qué los personajes luchaban en la guerra cuando no tenían nada que ganar con ello. La respuesta de “cumplir con el deber” dejaba insatisfecho al espectador; en ésta se hacía más bien una declaración sobre el poder y la lucha política, alejados del bien y el mal. En Star Wars Rebels se entiende que lo personal es expreamente político. Luchan porque la Galaxia se encuentra en crisis exrtrema, una situación insostenible, y porque la injusticia tiene que parar.
Los personajes, particularmente nuestro joven protagonista, nos recuerdan cuán grande es el mundo por explorar y cuán fantástico es el universo Star Wars. "¡Estoy en el espacio!", grita para sí mismo y, si eres nuevo en este macrocosmo, es la primera vez en el espacio para ti también. El espectador tiene la oportunidad de experimentar por primera vez todo de manera sensacional a través de Ezra. Poco después Ezra encuentra un sable de luz en “El Fantasma”, lo activa y se maravilla con la belleza y el asombro del arma. Estos son detalles que no se han llegado a experimentar por primera vez dentro de la saga en mucho tiempo (no, para nada en las precuelas). Ezra, cual rebelde –ahora con causa- cuestiona cosas y actúa como el avatar del espectador de manera sólida. No hay nada vergonzoso o malo acerca de su personalidad, él posee fuerza e ingenuidad (véase, en contraste, al joven Anakin Skywalker en La Amenaza Fantasma, 1999, y El Ataque de los Clones, 2002).
El equipo de animación, por otro lado, hizo un trabajo maravilloso con la serie; no son sólo pequeños momentos sutiles donde recordemos que se trata de un niño de 14 años girando sobre su eje en la silla, o un guerrero librando una batalla espacial con el equipo de su nave espacial, sino que también tienen personalidades distintas. En este caso, Kanan es probablemente el personaje que más se asemeja a las precuelas, pero lo mejor de él es que ha pasado por mucho y se manifiesta. Él se revela en la serie como un Jedi clandestino, lo cual asombra al protagonista. Kanan no es un Jedi que fue debidamente entrenado por la Antigua Orden Jedi, pues tenía la edad de Ezra cuando la Orden 66 atacó y su vida cambió para siempre. A pesar de ello, son notables en Kanan algunas características Jedi que recuerdan a Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi en tiempos de las Guerras Clon. En el Jedi podemos ver que, como líder, no tiene todas las respuestas, lo cual le da un toque de héroe errante al personaje. Kanan utiliza la pistola al estilo Buck Rogers y empuña el sable de luz como un verdadero caballero Jedi. Un deleite para los fans de la saga. Otra de las ventajas del personaje de Kanan es que Ezra lo necesita. Así, la dupla maestro y aprendiz se mantiene viva en la serie.
La apertura de la película animada hace bastante obvio que Hera, la piloto de “El Fantasma”, es el corazón y mente de la tripulación. Ella parece entender las fallas del equipo y reconoce que tienen peculiaridades, sin embargo no deja de creer en ellos. El personaje twi’lek le da un toque femenino fresco y poderoso al equipo de rebeldes con defectos, pues es ella quien se encarga de sacar adelante a todos los miembros de la tripulación e, incluso, revelar el potencial que tiene Ezra.
Zeb y Chopper son la comedia de la tripulación. Siempre se verá Zeb hacer algo divertido en el fondo, tratando de usar su fuerza bruta para destruir algo o golpear Stormtroopers. Zeb, cual bestia en una película dirigida hacia público infantil, es un personaje adorable....
Y para no fatigarlo, querido jedilector, esta es la primera entrega de dos, sobre una exploración acerca de una épica que continúa dandonos momentos de catársis rebelde...
05.10.15
Deja tu comentario