por Alf Noriega
Un hombre alto, de 2 metros con 18 centímetros y 70 años de edad, cabello gris y alborotado, ojos de un verde claro y profundo, y una sonrisa que ilumina la habitación. Ése es Peter Mayhew.
Nacido en Londres y con actual residencia en Texas, el hombre que dio vida al célebre Chewbacca en la saga del creador George Lucas, Star wars (vv.aa.), visitó este fin de semana la Ciudad de México como invitado especial a la novena edición de la Expocoleccionistas que, año con año, se realiza para fortuna de muchos seguidores de la exitosa franquicia de películas y figuras de acción.
Apareció. Tambaleante, alegre y con una estatura digna de admirarse, el hombre detrás del wookie recibió a los fans con alegría y jovialidad, y con un respeto profundo a su personaje, copiloto del audaz capitán del Halcón Milenario, Solo.
Y ahí yo, maravillado por conocer a la persona detrás del personaje que marcó mi infancia, adolescencia y actual vida “madura”. Conocer el rostro lampiño de Chewbacca, el dueño de esos ojos simpáticos que se escondían detrás de una personalidad inigualable y una melena de pelo castaño, sería toda una experiencia para un fan confeso desde hace más de 20 años.
Cuando se presentó ante mí supe que era real: la estatura, la mirada, la personalidad y calidez de Chewbacca eran bien representadas por el señor Mayhew, ahora anciano y con un débil caminar, pero que irradiaba paz, jovialidad y, sobre todo, sabiduría.
“Eres muy alto”, me dijo. “No más que usted, señor”, y respondió con una sencilla sonrisa al tomar asiento y hacer a un lado su fuerte bastón en forma de lightsaber. “¿Cómo le ha tratado la Ciudad de México hasta ahora?”, pregunté inquieto y aún apabullado, pues un personaje de tal magnitud impone un sentimiento de melancolía y nostalgia. El actor respondió con un “Ok” y en los momentos siguientes mencionó que la oportunidad de participar en eventos como este en distintos lugares alrededor del mundo y el compartir con varias generaciones de fans, desde los que crecieron con la trilogía clásica, hasta los que vieron las precuelas, es una experiencia completamente grata para él.
Es digno mencionar que Peter Mayhew mantiene una relación muy estrecha con sus fans, no sólo en eventos y convenciones, sino también en redes sociales. En Facebook comparte un perfil con su amada esposa Angie Mayhew donde suben fotos de sus viajes por el mundo con fans, momentos familiares y campañas de apoyo para Peter. Una de estas campañas fue un llamado a sus seguidores para, tras una operación que sufrió, solicitar a la producción del séptimo episodio de Star Wars que le permitieran volver al papel del célebre Chewbacca. Y logró su objetivo.
Le mencioné, con voz temblorosa y emocionantes nervios, que él y su personaje de la saga pasarían a la historia (y ya son parte de ella) como un elemento clave de la cultura popular, el hombre solo sonrió, bajo la mirada y dijo: “Todos los involucrados estábamos impresionados con el talento que tuvo George Lucas y su habilidad para contar una gran historia. Él es un hombre muy bueno y modesto”.
La opinión de la creatura para el creador no podía ser menos, pues fue George Lucas quien lo lanzó al estrellato después de la participación de Mayhew en la cinta Simbad y el ojo del tigre (Wanamaker, 1977): “Le debo mi vida a Simbad y a los técnicos y la gente maravillosa con la que trabajé cuando la estábamos haciendo. Yo pasé de salir en una foto del periódico a ser un ‘actor’. Y no me considero un actor, pero ha sido toda una experiencia serlo con Chewbacca”.
Al preguntarle sobre dicha experiencia, me remonté al momento en el que C3PO le contaba la historia de la alianza rebelde contra los Ewoks, sólo que esta vez el wookie era quién narraba la aventura: “Durante las escenas en la parte de la cantina me estaba familiarizando con los movimientos dentro del traje de Chewie. Lo mismo cuando filmábamos dentro del set de la Estación Espacial. El traje se mojaba cuando caemos a la basura y eso lo hacía muy incómodo. También, cuando filmamos la escena del juego de ajedrez dentro de la nave espacial, fue algo nuevo para mí. El tablero estaba vacío y tenían que dejarme ganar”, contó.
Deja que el wookie gane: “Después, en Noruega, fui el más afortunado. Todos tenían frío afuera, en la nieve y yo, dentro de mi afelpado y enorme traje, me mantuve dichoso y cálido. Ya en El regreso del Jedi (Marquand, 1983) mi vida y la de Chewie eran una sola. Me divertí mucho haciéndola. Chewbacca me ha dejado experiencias extraordinarias y complejas, es la ventaja de ser un wookie”.
Pero no todo es dicha en la vida del wookie, durante los años el peso de la guerra de las galaxias ha caído sobre el actor. Mencionó que su mayor bendición también fue su mayor martirio: su estatura. Al ser un hombre con gigantismo, aunque delgado y saludable, sus rodillas fueron deteriorándose con el tiempo. El año pasado sufrió una cirugía doble de rodillas para poder mantenerse de pie; se ha realizado un tratamiento de alargamiento de tendones para estabilizar sus piernas: “Luché como un rebelde y por eso estoy aquí”, mencionó aliviado.
Ahora, con el inminente estreno de Star Wars. Episodio VII: El despertar de La Fuerza (Abrams, 2015), Peter Mayhew habló del regreso más esperado de su vida: volver a interpretar a Chewbacca:
“Fue maravilloso volver a hacer Chewbacca cuando salió el episodio III, pero en esta ocasión todo es muy distinto. J.J. es un hombre muy talentoso. Está poniendo toda su atención en esta nueva película. Todo es muy hermoso: sets reales a escala real, pocos efectos digitales. Y también, volver a reunirnos todo el reparto original fue algo muy especial para mí. Ahora todos somos mayores, más viejos y sabios que cuando hacíamos bromas en el set. Eso es agradable. También poder trabajar con gente nueva y muy talentosa es una cosa buena: estos jóvenes actores crecieron con las viejas y nuevas películas y ahora continuarán el legado que nosotros comenzamos.”
Fue notable que dicho tema le agradara al hombre, y no es para menos, la evolución de una franquicia a lo largo de su vida debe de dejarle el corazón en la mano esperando volver a ser grande entre los hombres. Grande como un wookie.
Finalmente, al preguntarle qué le ha dado Chewbacca a Peter Mayhew y viceversa. El hombre respondió: vida. Chewbacca representa las mayores virtudes de la vida, aquellas virtudes que mantienen al lado oscuro a raya: fe, esperanza, fidelidad y amor. Detrás de ese cuerpo robusto e imponente rugir, nos encontramos con una creatura antagonista noble y bella, que daría la vida por sus amigos y que siempre está al pie del cañón en momentos de tinieblas y oscuridad. El legado de Peter Mayhew es sólo uno, ser Chewbacca, pero en palabras de él, “ser recordado únicamente como ícono de la ciencia ficción no está mal, y menos si se trata de Chewbacca. Estoy muy orgulloso de serlo. Me quedo con los recuerdos de esos días y con el cariño de la gente”.
La entrevista termino con un gran apretón de manos. Muy grande. Un apretón de manos que estrujó el corazón. Poco después, como fan declarado de la saga galáctica, pasé con él a saludarle nuevamente. El personal de seguridad dijo una frase que nunca esperé escuchar en mi vida: “Chewbacca fue a fumar. Regresa al rato”.
Dicho esto, el hombre volvió para saludar a sus fans, entre ellos un servidor y “J”, mi acompañante. Nos firmó y dedicó una fotografía, continuó su camino entre las estrellas y nos fuimos con el eco del rugir de un wookie en nuestros corazones.
01.12.14
Deja tu comentario