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Jour de Cannes V

La búsqueda de otros cines y de filmes que nos golpeen las visceras continúa en este viaje por la Costa Azul Francesa. Hacia el final del primer Film de Semana del Festival de Cannes, todo se vuelve parte de oriente, desde la mencionada remasterización en 3D del clásico de Bertolucci, El último emperador, pasando por la más reciente joya llamada Soshite chichi ni naru de Kore-Eda Hirokazu y llegando a los extremos de Tian Zhu Ding de Jian Zhangke, se corona la aventura con un documental de una de las leyendas más queridas de Camboya.

 

También pudimos encontrar el inicio de la semana con todo y su sección de competencia llena de hitazos hablados en inglés -cosa peculiar en la edición 2013 de esta fiesta- como la más reciente de los Coen, Inside Llewyn Davies, en la sección de competencia o As I lay dying de James Franco en Un Certain Regard. Sin más, entramos a las películas propiamente; compartimos una probada de dos interesantes historias en resistencia.

 

por Julio César Durán

 

 

 

L’image manquante

El director camboyano Rithy Pahn se encuentra presente en la sección Un Certain Regard con un documental bastante notable, que medita sobre su propia infancia y juventud. El espectador es partícipe de todo, desde el cómodo lecho familiar del narrador, lleno de impulsos, de música, de risas, de poesía, de cine por supuesto, hasta ser testigo de cómo el Khmer Rouge toma control de la nación, para después escuchar la oscura época de los campos de concentración y de reeducación en el que el mismo Panh perdió a toda su familia.

L´image manquante (2013) -en español, la imagen faltante- trabaja al inicio con imágenes hermosas sobre lugares venidos a menos, latas de película y filmes casi destruidos. Sin embargo el grueso de la película –que también nos pasea por una serie de imágenes de archivo (desde el viejo cine popular de Camboya, hasta los panfletos cinematográficos del régimen militar)–, nos va a mostrar un cuento representado a partir de una construcción peculiar. En el inicio vemos las manos de Rithy Panh modelando pequeños humanos de arcilla, así nos presenta a su familia y amigos; pero después continúa con estas figuritas que poco a poco irán encontrando escenarios y serán los protagonistas de esta re-creación, de este importantísimo ejercicio de re-contrucción; encontramos al director rememorando para literalmente ir creando la historia nacional reciente desde su punto de vista como un testigo presencial, quien sufrió en carne propia la pérdida del color e identidad de todo un pueblo.

La curiosa técnica documental de este filme, estará mostrando fueras de foco de momentos perdidos en la historia personal de su director. Visiones encontradas, recuerdos tristes. Las pequeñas figuras están inmóviles, expectantes, congeladas como muchas memorias, se encuentran dentro de mini locaciones que cambian todo el tiempo, unidas a una cámara en movimiento que las atraviesa, las pasea y las rodea sin ningún estatismo.

Imágenes que se pierden entre nuestros recuerdos son lo que Panh estará buscando en su documental. La fotografía perdida que da fe de las atrocidades cometidas por aquel nuevo/viejo régimen que lo “re educó”. ¿Qué importancia tendría esta foto, qué pasaría si la encontráramos? ¿Para qué y quién fue hecha? Nunca veremos aquel ícono, pero en el ensayo que el cineasta nos regala, se intentará reproducir dicho retrato al mismo tiempo que, con esa acción, se recuperan no sólo las memorias de un personaje, sino la vida misma que fuera destruida por un regimen fascista.

 

 

 

 

Ain´t them bodies saints

Producida, de cierta manera, bajo las formas del cine independiente, el joven director norteamericano David Lowery logra tener a sus dos protagonistas Cassey Afleck y Rooney Mara (quienes se encuentran en las filas del cine industrial) en medio de un paseo dramático con tintes del western crepuscular bastante bien realizado y con una manufactura por demás notable. A pesar de su sencillez y la “calma” con la que se desarrolla –una contemplación maravillosa de los colores, texturas y demás elementos– Ain´t them bodies saints (2013) es una construcción sobria del personaje a la Bonnie y Clyde pero sólo por principio.

Bob y Ruth, una pareja de algo que bien podríamos llamar outsiders, no se construyen propiamente a partir de una alienación y una búsqueda (como sí lo hacen los personajes de Arthur Penn en su película de 1967), sino de saberse de inicio, parte de otra sociedad norteamericana, que se encuentra fuera de la que posee y practica buenas costumbres. Mucho más cercanos al explosivo idilio de Martin Sheen y Sissy Spacek en la ópera prima de Terrence Malick (Badlands, 1973), los protagonistas de la película de Lowery son una manera de continuación de estos últimos, quienes tras un tiroteo (consecuencia de un robo donde su tercer cómplice muere) son separados el uno del otro. El conflicto y el motivo de la película será la historia posterior: la mujer interpretada por Mara está embarazada y promete esperar a su amado, él escapa de prisión 4 años después con el jugoso botín a cuestas mientras es literalmente cazado, y finalmente uno de los policías que los atrapó se comienza a intimar y se engancha con la chica en cuestión; todo esto va en un mismo camino con varias vidas en convergencia.

Los logros del filme son muchos. No es una película de acción, no es un thriller, no es una roadmovie; todo el tono de la historia, que se ve sólidamente manejado, está en tragedia. Sí, el argumento parte de un ambiente semi-weterniano en la Texas rural, bien aprovechada por el diseñador de producción y el fotógrafo, quienes acompañan el ojo del realizador en ésta aventura que se antoja contemplativa pero también preciosista y tensa (en el mejor de los sentidos). Sin llegar a la balacera y sin prisas, Ain´t them bodies saints va in crecendo hasta llegar a un tercer acto donde el clímax lo permea todo y nos deja respirar únicamente hasta el final a pesar de su simpleza narrativa y de su naturalismo. El cine joven estadounidense da muestras de vida en una de las sesiones especiales de la Semana de la crítica (que se vio solamente en dos ocasiones), desde una mitología bastante particular salida del imaginario popular gringo: el atractivo personaje-tipo del fuera de la ley que de entre todo el vacío de la américa capitalista, aparece como un punto de fuga de una ideología resentida e inocente. No por nada es descrita por su autor como una canción de folk.

 

24.05.13

Julio César Durán


@Jools_Duran
Filósofo, esteta, investigador e intento de cineasta. Después de estudiar filosofía y cine, y vagar de manera "ilegal" por el mundo, decide regresar a México-Tenochtitlan (su ciudad natal), para ofrecer sus servicios en las....ver perfil
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