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GIFF 2018: Yo no soy guapo

El baile de la resistencia

 

por Paola Parra

¿Que se extinga el sonidero? No se va a poder, es como tratar de extinguir un pueblo

Don Ricardo, El Duende.

 

Este documental tiene lugar en el corazón de la Ciudad de México, en las calles de la Merced. Los lirismos de un corazón que se esfuerza por latir ante el constante golpe de los prejuicios. La fuerza de un barrio que baila, al ritmo de la cumbia, su operación y tragedias. ¡Yo no soy guapo [delincuente], señores! canta con los pies, los brazos y las caderas: ¡Yo no soy guapo!

En la pista una mujer historiza la alegría de su gente, el ímpetu de su género. Ella es Lupita, alías "La cigarrita",  sonidera enamorada de este barrio bravo de crónicas ancestrales de belleza incomprendida, pero inmensurable. Lupita hurga en la memoria pasajes de un tiempo que no es el suyo, pero sin embargo conoce. Se abraza a la historia de su predecesora "La socia", ante la cámara narra la importancia de la pionera, lo olvidada que está, le devuelve la vida. Se detiene la música para mandar saludos y perpetuar el momento: "el baile es mi pasión, mi vida" eleva su consigna de existencia.

En otro punto de la calle está Don Ricardo, padre del sonido "El Duende". Éste, entre canción y canción, narra las anécdotas de la diversidad de su oficio. Nos presume sus vinilos, hay cumbias y salsas de todo el continente, son muchísimos: "Prefiero comprarlos a comer" nos dice sobre los discos. El Duende es un anticuario, un maestro de la técnica sonidera, una fonoteca tropical viviente, es aquel hombre de profunda humanidad cuya profesión ofrece júbilo a los presos de los reclusorios.

En el centro de este baile se encuentra un barrio que resiste. En pie de guerra contra la relegación, este territorio bravo defiende su importancia cultural e impacto en la sociedad. Desde la distancia se escucha el reapropiamiento de las aceras, del desvelo y la alegría: son miles y todos tienen corazón sonidero, todos están dispuestos a bailar hasta que reviente la madrugada.

Yo no soy guapo (2018), ópera prima de Joyce García, convoca a una fiesta de antojos corporales. Es un documental que invoca una estética cadencial, sensible y emotiva sobre sus personajes. Una obra cuya narrativa permite la desmitificación de un territorio agraviado por la "mala fama" y el abuso gubernamental. Una cinta sencilla de impacto profundo a la sensibilidad citadina, un merecido homenaje a la identidad del barrio. Yo no soy guapo es, en todo caso, una canción de resistencia que sólo se puede bailar en las calles.

 

05.08.18

Paola Parra


@polapathe
Miss Paola Parra es la Jefa del departamento de limpieza y desintoxicación en la revista F.I.L.M.E.....ver perfil
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