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Una noche corta

Fantasía japonesa para adultos citadinos

por Joel Gustavo

Las imágenes cósmicas son a veces tan majestuosas

 que los filósofos las toman como si fuesen pensamientos.

Gaston Bachelard

 

La fantasía onírica de La noche es corta (Yoru wa mijikashi aruke yo otome, Japón, 2017) rebosa en pantalla hasta esparcirse en numerosas imágenes humorísticas, algunas fáciles de atrapar para el espectador otras no tanto, pues se filtran directo al inconsciente. Esto se debe en buena medida a la adaptación animada de la novela escrita por Monihiko Morimi –ganadora del premio NEBULA 2010 por Penguin Highway–, reproduce atmosferas surrealistas y personajes recónditos que viven en una imagen literaria de Kyoto: una ciudad ultratecnificada en la que luces y pantallas nunca se apagan, pero que al mismo tiempo ilumina lugares donde habita el espíritu de antiguas tradiciones y los deseos de millones de personas. En suma, es la imagen intima de Kyoto el objeto visual que Masaaki Yuasa, director de la cinta, ofrece al espectador como un sugestivo encadenamiento de poderosas imágenes.

 

Noche corta, sueños universitarios

Narrativamente La noche es corta forma parte de una serie de relatos escritos por Morimi: The Tatami Galaxy y adaptados en una serie de anime por el estudio Toho en 2010. En ambas producciones animadas la regla parece ser alejarse de las imágenes estilizadas o caricaturescas que dominan las series y películas japonesas. Para lograr esto, la apuesta visual de Masaaki se centra en explotar la imagen en dos dimensiones con un fuerte acento en la narrativa grafica estilo Ukijo-e, arte gráfico decorativo o narrativo popular en Japón y coleccionado tanto en oriente como en occidente. En adición a la imagen tradicional, la película abanica numerosos elementos iconográficos japoneses, desde afiches de tienda hasta máscaras gigantes de seres míticos sintoístas como Tengu o Hania. Esta fórmula grafica tiene su ingrediente final en la multiplicidad de formas que adquieren los personajes al enfrentar situaciones cómicas o cambios de humor, por momentos vemos en pantalla imágenes de un anime cualquiera, pero cuando menos se espera las imágenes y su flujo se doblan en el espacio-tiempo mismo. Esta situación espacio-temporal sin duda conecta al espectador a la experiencia universitaria, donde los cambios físicos y psíquicos se suman a una forma de vida demandante en la cual se torna indispensable la administración del tiempo, pero que bajo situaciones de estrés permanente fácilmente se reduce la memoria y la noción regular del paso del tiempo.

 

Una noche corta, un largo amanecer

La historia narrada en La noche es corta podría ser una más del género animado Gegika (temática adulta) o Maho (temática fantástica), sin embargo, la mezcla de ambos géneros en un ambiente universitario gira por completo las cosas para Kurokami, una joven estudiante que decide entrar de lleno al mundo adulto fraternizando copas entre amigos y extraños de variopintas intenciones. Esta situación no pasa desapercibida para Sempai un tímido universitario, que para conquistar desde lejos a Kurokami la sigue a cualquier lugar y situación posible, sin embargo, el calor de la noche y el sopor de los tragos lo han preparado para abandonar su esquiva estrategia y declarar su amor a la perfecta “chica de sus sueños”. Además, los conspicuos amigos de Sempai, Gakuensai y Pantsu tienen sus propios planes en esta misteriosa noche, uno coordinando desde su cuartel general el desarrollo del Festival Estudiantil a la caza de un grupo de teatro guerrillero, el otro escribiendo desde su laptop los guiones que actúan los mismos guerrilleros dramáticos que Gakuensai persigue, para reencontrarse y conquistar a “la chica de cabello negro”. El escenario de esta trama es una Kioto habitada por seres místicos y una noche que se extiende retorcidamente jugando burlona hacia el amanecer, así los deseos amorosos de los personajes se entrelazan para enfrentar el reto del romance y la felicidad que promete.

La noche cinematográfica, que ya es una fórmula mística y onírica, arranca de su propio sueño y deseo romántico hacia el espectador. El color y formas que brillan en la animación por si mismos son bellos y deslumbrantes. No obstante, la cinta puede parecer sobrecargada de simbolismo y códigos humorísticos no universales que pueden parecer extraños al espectador o peor, pasar desapercibidos. La película como el romance reta las expectativas y deseos del público, así que como apuesta animada vale por sí sola.

 

20.06.18

Mr. FILME


@FilmeMagazine
La letra encarnada de la esencia de F.I.L.M.E., y en ocasiones, el capataz del consejo editorial.....ver perfil
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