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Becoming Zlatan, el gigante egoísta

por José Manuel Ríos Guerra

 

Si Messi y Cristiano Ronaldo estrenaron recientemente un documental sobre sus vidas (Messi, Álex de la Iglesia, 2015 y Ronaldo, Anthony Wonke, 2015), Zlatan Ibrahimovic no podía quedarse atrás. Becoming Zlatan (Fredrik y Magnus Gertten, 2016) cuenta de manera alternada los inicios de la carrera futbolística del sueco en el Malmö, su traspaso millonario al Ajax de Ámsterdam, en 2001 (Zlatan Ibrahimovic no había cumplido 20 años y el equipo holandés pagó 8 millones de euros por él —cifra que en su momento fue récord, pero que ahora parece un regalo al lado de los 222 millones que pagó el PSG al Barcelona por Neymar—), y por último su llegada a la Juventus de Turín.

Con una gran cantidad de imágenes inéditas, en donde vemos a un joven Zlatan nervioso esperando ser presentado con el Ajax, jugando en la computadora o dando autógrafos, el documental relata el proceso que tuvo el jugador sueco para pasar del futbol amateur al profesional.

Zlatan es un jugador único en mucho sentidos: de ascendencia bosnio-croata, creció en un barrio pobre de Malmö, posee una técnica que, combinada con su estatura (1.95 metros), le ha permitido convertirse en uno de los grandes goleadores del futbol mundial en los últimos quince años.

El título de la película es la promesa de que vamos a ver la transformación de Ibrahimovic. Pero el único cambio palpable se da en sus cuentas bancarias y en su ego, que crece desmesuradamente. Tanto en sus inicios con el Malmö,  como en el Ajax y la selección sueca, Zlatan se muestra como una persona bipolar: capaz de dar codazos en la nuca de sus rivales; mostrarse indiferente, mientras él no juegue, si su equipo pierde; lesionar a su propio capitán en un partido amistoso; o perdonar a quien le lanzó unas tijeras a la cara.

Ibrahimovic es un genio malhumorado al que no lo importa ser querido por alguien. En muchos momentos lo vemos referirse a sí mismo en tercera persona: “Zlatan sólo hay uno”, declara frente a la cámara cuando se le cuestionan sus constantes cambios de ánimo.

Sin embargo siempre ha estado a la sombra de otros jugadores y siempre encontrará alguien que lo supere en dinero, controversia o futbol. Le tocó vivir la época de Cristiano Ronaldo y Messi, mejores jugadores que él. No fue lo suficientemente rebelde si se le compara con Cantona o Best, ni padeció la pobreza y las adicciones de Maradona y Garrincha. Su fama se reduce a la afición de los equipos en los que jugó y a Suecia.

¿Qué pensará Zlatan antes de entrar al campo o mientras entrena o cuando llega a casa? ¿Qué significa ser hijo de migrantes en la Suecia actual? ¿O que tu madre sea croata y tu padre serbio? La película imita el hermetismo del sueco y no dice mucho más de lo que podemos consultar en Wikipedia.

El momento más entrañable es cuando su madre está viendo la televisión y en un corte informativo aparece la fotografía de Zlatan. Ella no entiende muy bien el sueco y se imagina que algo hizo: tal vez tuvo un accidente o se peleó con alguien y está en la cárcel. Cuando por fin se comunica con él, Zlatan le cuenta que fue contratado por el Ajax.

A pesar de esto, Becoming Zlatan es una película  que por momentos parece un comercial pagado por el propio Zlatan, que parecerá interesante a los fanáticos del futbol (y no a todos) y que acentúa el divorcio que he venido haciendo notar entre este deporte y el cine.

11.08.17

Mr. FILME


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