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Del diamante a la pantalla

La Saga de los Cubs

por Jeremy Ocelotl

 

El pasado 2 de noviembre Los Cachorros de Chicago marcaron un hito en la historia deportiva al ganar la Serie Mundial por primera vez en 108 años. Este fue un evento histórico que rompería la denominada maldición de la cabra, pero que al mismo tiempo llevaría a una ruptura en su representación dentro del imaginario audiovisual, al cual ha nutrido durante más de un siglo. Y es que los Chicago Cubs, han servido como materia prima para incontables producciones en Estados Unidos: documentales, películas de ficción e incluso como referente en series de televisión.

Ya sea como burla o como objeto de estudio, el equipo de la ciudad de los vientos resulta(ba) tan fascinante por su larga cualidad de underdogs dentro del mundo del deporte, misma que los definió. Con una sequía del máximo título del béisbol (desde 1908) y sin llegar a una  Serie Mundial desde 1945, el equipo fue apodado como los Lovable Losers o los adorables perdedores. Todos estos factores se conjuntaban para volver al equipo un mito que no dejaría de ser explotado durante gran parte del siglo XX y principios del XXI, convirtiéndolo un ícono inescapable dentro del imaginario y  la cultura audiovisual norteamericana.

Desde las referencias casuales en varios episodios de Los Simpson, en los cuales se hace alusión a la sequía de títulos del equipo y la perenne angustia en la que viven sus aficionados; pasando por las menciones en programas televisivos como Parks and Recreation, que dicho sea de paso predijo que ganarían la serie mundial en 2016; o Family Guy que hiciera alusión al incidente de Steve Bartman en 2003, el equipo delos cachorros parece estar siempre presente en el imaginario norteamericano. Incluso el equipo que nuevamente fue campeón este año, es uno de los leitmotivs más recurrentes en las tramas del sitcom Happy Endings, situado en Chicago, donde no sólo se hace mención al mismo, sino al famoso estadio Wrigley Field y su emblemático muro cubierto de hierba.

Más allá de esto nos encontramos con un equipo, cuya diégesis se adscribe al mundo de lo absurdo, incluso de lo fantástico. Esto queda más que demostrado por la “maldición de la cabra”, impuesta durante la serie mundial de 1945, por un aficionado que fue expulsado del estadio por llevar a su cabra Murphy, cuyo olor molestaba a los demás espectadores. Y quien al ser echado del estadio, a pesar de haber comprado boleto para su acompañante de cuatro patas,  declaró “Los Cachorros no van a ganar nunca más”, perdiendo esa misma serie mundial ante los Tigres de Detroit y nunca llegando a la misma sino hasta 2016.

Por esto mismo no es de sorprender que un filme como Volver al Futuro II haya incluido una referencia a los Cubs dentro de su relato futurista. No solo el filme se desarrolla dentro de una dimensión de fantasía, con coches voladores, marquesinas holográficas y hoverboards, en un  entonces distante futuro 2015. La película dirigida por Robert Zemeckis, es al mismo tiempo tan fantástica como la trayectoria deportiva de Los Cachorros. La ilusión aquí era establecer el regreso de los Cubs como máximos campeones hasta 2015, es decir que se vaticinaban aún por lo menos dos décadas de fracasos para el equipo, y su lejano triunfo se volvía entonces aún  inasequible y exacerbado, como las maravillas mismas que presentaba el filme. Al mismo tiempo se refuerza lo emblemático del equipo dentro de la cultura estadounidense, puesto que sigue siendo un icono aún en el futuro.

Sin embargo no es Volver al Futuro II el filme que mejor expresa lo inverosímil de la historia de los Cubs dentro y fuera de la pantalla. La película de 1993, El Novato del Año, para bien o para mal representa todo lo que se asociaba con este equipo durante más de un siglo. Predeciblemente ñoña, pero entretenida debido a su excesiva ingenuidad; el filme relata la historia de un chico que no da una en el béisbol, hasta que un accidente que le hace llevar un yeso en el brazo lo convierte en un pitcher prodigio y es reclutado nada más y nada menos que por Los Cachorros de Chicago. El chico ayudará a estos perdedores en su camino a coronarse campeones de la Serie Mundial de nueva cuenta. La película resultaría risible si no se tuviera en cuenta que la institución misma fue maldecida por una cabra; dentro de este contexto el hecho de que un niño con un brazo sobrenatural se convierta en su arma secreta y su mejor aliado se vuelve casi una solución lógica. En este mismo sentido el hecho de que un infante, en quien nadie confía como jugador, se convierta en uno de los mejores en la liga, es paralelo a un equipo que parecía perpetuamente destinado al fracaso.

Si la ficción se encargaba de mofarse o acentuar los aspectos que habían convertido de manera involuntaria al equipo en una burla nacional, el documental resultó ser uno de los mejores aliados para la fanaticada de Los Cachorros, demostrando el incondicional apoyo a su equipo, y la manera en que vivía sus victorias y derrotas. Así trabajos como Wait til Next Year: The Saga of the Chicago Cubs (HBO, 2006) logran plasma el sentir de los aficionados, y escudriñar la lealtad de los mismos a lo largo los años. A través de entrevistas a seguidores de distintas edades y que han vivido derrotas importantes como la sufrida ante los Mets de Nueva York en 1969, o contra los Padres de San Diego en 1984, y más recientemente contra los Marlins en 2003, el documental recuenta el impacto que han tenido estos eventos en su afición. Y como los mismos han reafirmado un sentido de identidad entre los seguidores del equipo. Este documental al mismo tiempo logra aterrizar la idea del equipo como un estandarte del sueño americano, pues se percibe una palpable actitud de esperanza de que las cosas finalmente saldrán bien. Este filme nos ofrece, también, una crónica del año de estos espectadores y cómo el principio de la temporada, con el partido inaugural, resulta el evento del año.

En este mismo sentido Catching Hell, se adentra al lado más oscuro del fanatismo por el deporte, con el recuento del “incidente Bartman” de 2003, donde se le atribuye un error a un fanático, quien trataba de cachar una pelota de foul y que terminó en el campo, representando avance para la ofensiva del equipo contrario; por esta causa comenzó la debacle que llevaría a los cachorros a perder 4 juegos seguidos en la Serie de Campeonato de la liga nacional en 2003. El documental se adentra en los rincones más turbios de la obsesión por el deporte, revelando una historia de amenazas y persecución, no solo desvelando los peligros del fanatismo, sino la frustración acumulada debido a los fracasos de los Cubs.

A estos se suman documentales como Chasing October, financiado por un fanático del equipo y que sigue su temporada de 2003, donde se quedaron a un juego de llegar a la serie mundial, y logra ilustrar la actitud positiva de sus seguidores y la identificación de los mismos como una tribu única.

Lo interesante es que a pesar de todos estos productos audiovisuales, es a partir de su más reciente triunfo que se reconfigura la manera en que el equipo será retratado en la pantalla, no sólo porque se ve realizado el sueño americano, sino sobre todo porque se ve completada la narrativa del drama deportivo clásico, en el que el underdog consigue finalmente la victoria, después de afrontar la adversidad y que todas las condiciones estén en su contra. Finalmente esta victoria representa un elemento único que le hacía falta al equipo para que su historia se reescribiera, y por ende la manera en que es llevada a la pantalla.

 

28.12.16

Jeremy Ocelotl


Yo, como Cecilia en la Rosa Púrpura del Cairo, voy al cine y termino teniendo romances con los personajes. Comunicólogo por la UNAM, crítico matriculado en la escuela de la autodidaccia.....ver perfil
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