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Viviendo en el mundo material o expedición al interior de un hombre


por Praxedis Razo

George Harrison: viviendo en el mundo material (Scorsese, 2011) es un paradójicamente sobrio documentalote todoabarcador de pasaditas las tres horas y media sobre el más sobrio de los cuatro grandes de Liverpool.

Con toda la experiencia del mundo, después del documentalote sobre los primeros años de Bob Dylan en la música (No direction home, 2005), el director Martin Scorsese vuelve a las andadas radiográficas y obsequia sólo al buen beatlemano la monografía absoluta de George Harrison con cuidado de siempre sorprender y no agotar al espectador voraz que cree saberlo todo de un hombre discreto, sutil y siempre a la zaga de su propio espíritu, según el documental.

Siguiendo un formato tradicional de cabezas parlantes combinadas con videos y fotos de archivo, lo mejor que tiene este documental en torno a la forma del fondo -de por sí muy interesante- es su montaje: que va siempre de los grandes y estruendosos compases musicales de Harrison a los silencios absolutos de la contemplación visual, obra de la batuta de Scorsese y de las tijeras de David Tedeschi, hiperindustrial editor de neomusicales como Shine a ligth (también Scorsese, 2008) y el único serio reality de Mtv, Los osborne (2002).

En cuanto a los datos biográficos están las frases célebres que siempre esperaron escuchar (“No soy millonario. La reina sí”) y hay varias gratas buenas nuevas que sus seguidores siempre ignoraron por ser la familia Harrison siempre hermética, o como el eufemismo reza: “discreta”, como su trayectoria de productor de cine que comenzó con los Monty Python y su Vida de Brian (Jones, 1979), pero que se extenderá a lo largo de casi 20 –no tan exitosos, pero sí perseverantes- años más, o la noche trágica en que un hombre entró a su castillo en el Henley-on-Thames para matarlo, o su obsesión por los ukuleles.

Este documental llega con Ambulante, y usted, querido lector amante del cuarteto, debe considerar verlo, pero no se pelee las butacas, no hay nada que el buen formato DVD no pueda arreglar poco después, pero no se lo pierda, por favor: en el largo transcurrir de esas horas hay verdaderas joyas en movimiento, entre las que sólo mencionaré una, en honor del gran George:

Un momento íntimo en su extraordinario jardín; espía a los tulipanes en silencio. De pronto deja la cámara, se incomoda con ella en la mano, reencuadra, y aparece él a cuadro, como escondiéndose entre los tulipanes. No está solo con su cámara ¿8 mm? sino que parece ser un jueguito con su amada Olivia que lo observa, lo busca entre los tallos, lo pierde, lo reencuadra, en un ejercicio de cariño entre dos realmente envidiable. Así comienza la película… así concluye… sí pasa Living in the material world: siempre en la intimidad, en el secreto de la buena música.


18.02.12

Praxedis Razo


Un no le aunque sin hay te voy ni otros textículos que valgan. Este hombre gato quiere escribir de cine sin parar, a sabiendas de que un día llegará a su fin... es lo que más le duele: no revisar todas las películas que querría. Y también es plomero de avanzada. Mayores informes y ofertas al 5522476333. ....ver perfil
Comentarios:
19.02.12
Axel dice:
A mí, más que espiritual, me pareció que se presenta a Harrison como transparente. Me faltó más mundo material y menos nirvana. Además de que creo que sí es poco condescendiente con los no fanatiquísimos, porque va de un lado a otro sin explicar quiénes son las personas que aparecen en la vida de Harrison. Al final, salí decepcionado de ver cómo el grupo que más revolucionó la música, se diluye --al menos en uno de sus águlos-- en una especie de nihilismo religioso, oxímoron y todo incluido.
comentarios.
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