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Interestellar

por Alf Noriega, a través de STELLARI.

 

Do not go gentle into that good night,
Old age should burn and rave at close of day;
Rage, rage against the dying of the light!
Though wise men at their end know dark is right,
Because their words had forked no lightning they
Do not go gentle into that good night...

- Dylan Thomas.

 

El mundo está muriendo. Nuestro planeta fue un tesoro, pero ahora nos pide que lo abandonemos. La humanidad pasó de mirar al cielo y preguntarse cuál era su lugar entre las estrellas a mirar abajo y preocuparse por su lugar entre el polvo. Todo aquello que nos daba humanidad: tecnología, artes, instrucción intelectual, el conocimiento científico, se han convertido en cenizas, en mitos de una civilización que se destruyó a sí misma. Lo único que queda de la vida es sobrevivir y nada más. Nada. La única esperanza que tiene la raza humana yace en un grupo de exploradores que se adentrarán a cruzar un agujero negro en busca de un nuevo planeta que habitar en otra galaxia. Un viaje interestelar del cual no se tienen certezas más que las mismas que se dejaron en la Tierra.

Con esta premisa, el director Christopher Nolan (El caballero de la noche asciende, 2012) nos engancha en su más reciente entrega cinematográfica: Interestellar (2014). El filme protagonizado por Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Michael Caine y Jessica Chastain es, hasta ahora, el más personal del director británico. Los personajes, lejos de seguir sus convicciones por venganza o culpa como en filmes anteriores del autor, se guían con fe, esperanza y amor. Tres sentimientos, tres planetas que visitar, sólo uno que habitar.

Cooper, protagonista del filme, es un padre amoroso que sale a explorar otra galaxia en busca de un nuevo hogar y salvación para sus hijos. La Dra. Brand, co-estelar en esta alineación de exploradores, atraviesa un agujero negro por amor y anhelo, y el personaje de Murph, quien sufre la mayor transición dentro de la historia, lleva consigo esperanza en cada momento del filme. Con esto, Nolan muestra una nueva faceta como narrador: por primera vez muestra empatía con el drama dentro de su historia, de manera aparatosa y en un contexto de ciencia ficción. El amor, así como el arte, es lo único que trasciende entre el tiempo y el espacio. Interestellar nos ofrece la otra cara del director. Un rostro que no se había visto de manera concreta en ninguna de sus películas anteriores, lo cual puede ser la gloria y ruina para sí mismo.

El drama es la base del filme. Todos estos sentimientos y emociones que mueven a los personajes es lo que mantiene al espectador atado a la butaca durante horas. Un elenco impecable crea personajes, si no clásicos, memorables; todos ganadores del Óscar (McConaughey, Hathaway y Caine) reflejan maestría en sus interpretaciones, mientras que Chastain y Casey Affleck dejan al borde de la butaca en momentos de tensión e incertidumbre. Nolan, como creador, domina el arte de crear y narrar historias, y en Interestellar es notable, pues tiene momentos que quiebran el alma, momentos que hacen reír y momentos que hacen explotar de maneras inimaginables. Lleva al límite, como siempre, su capacidad narrativa de manera espectacular con planos bellos, efectos especiales elegantes y una banda sonora digna de admirarse.

Hans Zimmer, fiel colaborador musical de Christopher Nolan, regresa de manera completamente innovadora en términos personales. Deja a un lado las fanfarrias a las que se está acostumbrado en los filmes de ciencia ficción y exploración, y también se aleja de los tambores y redobles de sus últimos trabajos con el director. Ahora toma cada momento del filme y lo explota para llevar al espectador a una experiencia mística (cfr. pD. Aeropagita). Algunos momentos durante el inicio del viaje dentro de la nave “The Endurance” (tripulada por el elenco del filme), recuerdan a la obra musical de Gustav Holst, Los Planetas, op. 32, específicamente el movimiento “Neptuno, el Místico”, el cual se siente en el fondo del viaje interestelar, dándole un toque mágico y clásico a la banda sonora del, por siempre genial, Zimmer.

El mayor acierto además del drama, el elenco y la banda sonora, es el formato IMAX en el que fue filmado el proyecto de Nolan. Desde el inicio del filme se muestran escenas y momentos estilizados, loables y llenos de tristeza con destellos de esperanza. Campos de maíz secos, una casa llena de polvo, una tormenta de arena; no se desaprovecha ningún elemento para mostrar la belleza que atesora la Tierra, aún cuando está en ruinas. Por otro lado, el viaje interestelar se vive de manera eficaz y en forma de ráfaga constante: al atravesar el agujero negro, nos sumergimos en una experiencia espacial sin precedentes (ni siquiera Gravity de nuestro compatriota Cuarón se acerca a ello con su 3D).

Mientras la exploración avanza, vamos fundiéndonos con nuestra galaxia y con la de "ellos", adentrándonos a la quinta dimensión donde el tiempo y el espacio son una colina que podemos escalar y un cañón que podemos bajar, y sumergiéndonos en un viaje sin ida ni vuelta, en el que nuestras esperanzas y ambiciones son tan grandes como el mismo Universo.

Por otro lado, la influencia de los clásicos de ciencia ficción se hace presentes en el filme, lo que podría verse para Nolan como realizador: la influencia de Kubrick, Spielberg, Ridley Scott, Shaffner, Philip Kauffman y hasta George Lucas, se siente en muchos momentos del filme. Una desilusión, pues este creador británico de clásicos contemporáneos, tenía en sus manos la historia, el elenco y los medios para poder convertir este drama de ciencia ficción en un nuevo punto de partida para el género.

¿Por qué quedarse con la influencia externa cuando se puede crear algo nuevo? El mundo no necesita más referencias y reverencias a clásicos como 2001: A Space Odyssey (Kubrick, 1968) ni más Star Wars (Lucas, 1977). Aunque todos estos sean placeres arraigados, el mundo necesita nuevos clásicos que nos hagan volver la vista a las estrellas y hacernos dudar sobre nuestro lugar en el Universo. Nolan es un explorador cinematográfico, sí, pero esta vez no se embarcó en la travesía completa. Atravesó la galaxia, pero no cruzó el agujero negro.

La historia, con momentos dramáticos de un preciosismo único, es escrita de manera inteligente por los hermanos Nolan. El guión nos lleva a términos científicos que no serán fáciles de digerir en primera instancia: Viajes interestelares, relatividad, tiempo, espacio. Cada uno de los elementos científicos que parten de la historia sirven para justificarla en vez de fundamentarla. Así mismo, intentos de introducir alegorías y reflexiones metafísicas para principiantes son un desperdicio tomando en cuenta la "libre aplicabilidad" que el espectador experimentará y le dará a este viaje, porque eso es el cine de Christopher Nolan: un viaje del cual obtendremos una experiencia sin igual, diferente y libre de interpretar cada vez que se experimente.

Interestellar no es el mejor filme de su realizador –quien en sus inicios era un narrador único y elegante–, pero poco a poco evoluciona creando momentos impactantes e historias estruendosas. Con todo esto, el filme es una proeza audiovisual agradable e inteligente, superando con creces a los filmes de ciencia ficción de los últimos años. Vale la pena adentrarse en el viaje interestelar del momento para volver a cuestionarnos, aunque sea de manera breve, nuestro lugar en la Tierra y las estrellas.

 

...Grave men, near death, who see with blinding sight
Blind eyes could blaze like meteors and be gay,
Rage, rage against the dying of the light.
And you, my father, there on the sad height,
Curse, bless, me now with your fierce tears, I pray.
Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light.

 

06.11.14

Alonso Noriega


(Coyoacán, México D.F.) Humano. Viviendo en una galaxia muy, muy lejana desde 1992.....ver perfil
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