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Boyhood

La vida misma

por Gabriela Amione

 

Estamos acostumbrados a que las películas “traten” de algo, que nos cuenten una historia y finalmente, en la mayoría de los casos, nos dejen, quieran o no, una moraleja. Y digo aunque no quieran porque el espectador es propenso a salir con una, siempre.

Es por eso que Boyhood (Richard Linklater, 2014) me parece un enorme reto y un gran experimento cinematográfico. A pesar de consistir en el seguimiento de un grupo de actores durante doce años, en dos horas y media de película –que se hacen cortas– no nos presenta una historia, sino tan sólo diferentes vivencias de una familia. Lo interesante es justamente que, a pesar de no pasar nada, ocurrren muchas cosas.

La película se estructura en torno a los años de desarrollo de un niño, Mason (Ellar Coltrane). No obstante que quienes aparecen en pantalla no son su familia “real” –entre comillas ya que finalmente sí son una especie de familia (llevan filmando juntos durante gran parte de la vida del joven)–, Patricia Arquette, Ethan Hawk y Lorelai Linklater (hija del realizador), estos lo acompañan en el proceso y de su mano sufren también transformaciones. Crecer –o envejecer– es una actividad en la que todos, querámoslo o no, participamos a diario. Todos los días sin excepción pasan cosas, cambian nuestras circunstancias y nuestros contextos, cambiamos nosotros por la influencia de la gente que nos rodea o por decisión propia, nos modificamos aun sin darnos cuenta… lo único cierto es que nadie tiene la libertad de abstenerse de dicho acontecimiento.

Richard Linklater no elige el perfil de una familia convencional para el retrato de la niñez, al contrario, optó por un contexto que me parece es más afortunado, pues coincide con la época que estamos viviendo. De esta manera logra la relación con el espectador.

Desde hace ya unos años la tendencia en medios audiovisuales es hacia un nuevo concepto de familia. Dicha tendencia va de la mano con lo que busca el público, eso es identificarse para poder interactuar honestamente con una obra. Las nuevas generaciones están mucho más acostumbradas a vivir con su madre entre semana y pasar los fines de semana con su papá, que a presenciar cómo dos personas lo superan todo juntas. Esto de ninguna manera significa que la familia  sea un fracaso y Linklater nos lo demuestra mediante el crecimiento no sólo físico, sino también emocional, de los cuatro miembros de un núcleo “disfuncional”.

Acertadamente el director no escoge los momentos, que según el cliché, representan la vida de un niño: no vemos sus primeros pasos, ni el día en que sus padres faltaron a un evento deportivo, como tampoco escuchamos el discurso de su graduación. Algo como lo anterior nos habría acercado al tipo de ficción al que estamos acostumbrados, donde todo ese build up sirve sólo para llevarnos a un momento de gloria o de tragedia que marcan un clímax. Por el contrario, en este caso la narración trata precisamente del proceso. El no caer en el cliché hace que el desarrollo de los personajes sea completamente verosímil: todos cambian como cambia cualquier persona en la vida real.

Por un lado tenemos a la madre divorciada, Patricia Arquette,  para quien la prioridad de vida es sacar  a sus hijos adelante, pero que también tiene muchas ganas de tener experiencias propias. Mientras sus hijos van creciendo, ella decide volver a la universidad. Por otro lado está Mason, nuestro protagonista, que vive al lado de su hermana y su madre, a quienes se suman el nuevo marido de ésta última (su exprofesor) y sus dos hijos. Por último, el padre de Mason (Ethan Hawk), quien es de esos hombres que se resiste a la adultez, a la responsabilidad, a dejar su coche deportivo y, sin embargo, nunca falta con sus hijos.

La relación que se forma entre la familia es estrecha, sin embargo, cuando la madre de Mason decide dejar a su esposo por alcohólico –de un día para otro–, la vida de todos vuelve a dar un giro enorme. Tras ello pasarán sólo unos años más, siempre con las visitas del padre los fines de semana al que, de forma natural, le llega el momento en el que accede cambiar su coche por una minivan. Más tarde la madre se enamora de uno de sus alumnos, quien también vive unos años con ellos; Mason y su hermana crecen, cambian de ciudades un par de veces, se van adaptando.

El espectador presencia algunos de esos hechos significativos que van completando las diferentes etapas de la niñez y adolescencia, pero en situaciones muy originales.  Aunque Mason no tenga nada en absoluto que ver con uno, aunque pareciera un personaje plano (que no lo es),  ¿cómo no identificarse con un proceso natural de vida? El sólo hecho de ver crecer a un niño de forma natural en lugar de a través de nuevos actores que van reemplazando al protagonista –como estamos acostumbrados a ver– es en sí mismo un medio de identificarse con él.

¿A quién no le interesa ver que, estando en el punto en el que se encuentre, life goes on? Aunque “no pase nada”, es esperanzador ver cómo avanza la vida de estos personajes sin que ellos, ni el espectador, se lo esperen: es un reflejo puro de la existencia… Y qué mejor cosa para añorar en la vida, que la vida misma.

Richard Linklater es especialista en diálogos y en sacar múltiples aspectos de los personajes en una situación cotidiana. Creo que todo su cine gira alrededor de instantes, instantes que, a pesar de no estar consciente de ello, cambian tu vida y tu percepción de ella para siempre.

 

04.11.14



Gaby Amione


Estudió cine en el ESCAC (Escola de Cinema i Audiovisuals de Cataluyna) especializándose en dirección. Creyente de que para hacer cine no hay mejor forma de acercarse y aprender que viendo películas. ....ver perfil
Comentarios:
10.11.14
Spoilero de los spoileros dice:
Hace tiempo que no leía una "crítica" de Enfilme y veo que siguen igual de spoileros.La película es aburrida, los sucesos que le pasan al chavito son comun y corrientes y bastante predecibles e imaginables. Boyhood no es la octava maravilla que varios medios (sobre todo gringos) quieren vender.
10.11.14
Mr FILME dice:
Gracias Spoilero, aunque creo que te equivocaste de publicación, nos da gusto que te tomes el tiempo de comentar. ¡Saludos!
comentarios.
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